viernes, 29 de noviembre de 2013

En Sri Lanka: la senda de los elefantes


Como todos los días, cerca de las diez, llegó la hora del baño. La manada se adentró en el río mientras en la orilla, nosotros, los mirones, veíamos como los elefantes pequeños jugaban entre ellos, entrelazando trompas y retozando zambulléndose en las aguas marrones, otros no se separaban de los adultos que reunidos en grupo parecían estar de tertulia en mitad del río, tirándose, de vez en cuando, agua con la trompa por encima de la cabeza.
Son los elefantes del orfanato de Pinnawela bañándose en el río Maha Oya en Sri Lanka. El orfanato se fundó en 1975 para cuidar de los pequeños elefantes que se quedaban huérfanos en la jungla. Actualmente acoge tanto a crías como a adultos heridos, víctimas del maltrato o mutilados por las minas de una guerra que ha durado veintiséis años, hasta 2009.

Elefantes en el río Maha Oya. Sri Lanka

Elefantes en el río Maha Oya. Sri Lanka

Elefantes en el río Maha Oya. Sri Lanka

Emocionada con este espectáculo, cuando me propusieron un paseo en elefante a través de unos humedales, acepté sin dudar. Y allá estaba yo subida sobre un mastodonte de varias toneladas de peso, sintiendo bajo mis manos los durísimos pelos y la áspera piel de su cabeza, avanzando, con la felicidad que da la inconsciencia, por un sendero que el animal conocía de memoria.

Sri lanka

Y es que en Sri Lanka puedes ver elefantes en cualquier momento, no sólo bañándose en el río, sino también en algunos templos como el de Kataragama donde los padres pasan a sus hijos pequeños por debajo del animal para que les de buena suerte y protección. Y están los elefantes salvajes de las reservas naturales como los que se pueden ver en el Parque Nacional de Yala y los que te sorprenden cruzando la carretera cuando atraviesas la jungla para visitar los sitios arqueológicos.

Elefante a punto de cruzar la carretera. Sri Lanka

Elefante al lado de la carretera. Sri lanka



Elefante en el Parque Nacional de Yala. Sri lanka
Los elefantes necesitan extensos territorios para vivir y la implantación de poblaciones y cultivos va en detrimento de su espacio vital. Para las enormes plantaciones de té que crearon los ingleses en las montañas, se talaron los bosques y se mataron elefantes salvajes, los que sobrevivieron bajaron a las llanuras. Lo que en un principio fue jungla, territorio de elefantes, se ha convertido en campos cultivados, extensiones enormes de terrenos vallados con alambres que impiden el paso de los elefantes que se han visto confinados en Reservas Naturales.

Pequeño elefante en el orfanato de Pinnawela. Sri Lanka

Elefantes en el orfanato de Pinnawela. Sri lanka
¿Cómo conjugar desarrollo humano y respeto a la naturaleza? ¿Algunas propuestas?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Preciosas imágenes las de los elefantes bañándose en el río y muy interesante el artículo.
Aurora

Jesús Valenzuela Bruque dijo...

Como se conjuga el desarrollo humano y la naturaleza...ufff...que complicado...ahí tenemos el requetemanido concepto de desarrollo sostenible de Río de Janeiro, que queda estupendamente sobre el papel, pero cuando hay intereses económicos de por medio, queda todo en papel mojado...la única solución que veo es la innovación y el desarrollo tecnológico para poder alimentar a una población cada vez mayor en un mundo finito y adquirir mayor grado de conciencia para darnos cuenta que todos los seres vivientes formamos parte de un todo y que si dañamos a otra especie, nos dañamos a nosotros mismos. Estoy convencido que llegaremos a evolucionar y a darnos cuenta de todo esto... lo que no sé es el tiempo que nos va a llevar...
Esperemos que cuando nos demos cuenta no sea demasiado tarde para actuar en consecuencia.

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